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Despedida a 19 jubilados

Fecha: 26/01/2005   |   Categoría: Recreativas - Gremiales - Bienestar

Con un almuerzo pleno de emociones, el Instituto despidió a 19 funcionarios que se acogieron a jubilación, gracias a un programa de incentivo al retiro voluntario del Ministerio de Salud.

Con un almuerzo pleno de emociones, el Instituto despidió a 19 funcionarios que se acogieron a jubilación, gracias a un programa de incentivo al retiro voluntario del Ministerio de Salud.

En la ocasión, el Dr. Mario Reyes, director del Instituto, hizo gratos recuerdos del paso de cada uno de ellos por el establecimiento y les deseó éxito en la nueva etapa de sus vidas.

Los homenajeados fueron:

María Díaz A., técnico para médico.    

 Yolanda González R., kinesióloga.

María Muñoz C., administraiva.

 Teodolinda Pérez A., técnico paramédico.

Juana Perez A., auxiliar

 Filomena Peña P., técnico paramédico.

Clara Ramírez B., administrativa.

Flor Romo F., técnico paramédico.

Mercedes Ponce, técnico paramédico.

Eric Araya, técnico paramédico.

Carlos Santander G., kinesiólogo

Reginaldo Bustos S.M., auxiliar

Carlos Santander G., kinesiólogo

Reginaldo Bustos S.M., auxiliar

Domingo Pranao C., administraivo.

Moisés Díaz A., auxiliar.

Juan Ferrera L., administrativo

Osvaldo Gajardo G., auxiliar.

José Mallea B., técnico paramédico

Juan Díaz, técnico paramédico.

 Gladys Urbina S., auxiliar.

 

DISCURSO DEL DIRECTOR

"La comunidad y familia del Instituto Traumatológico está hoy frente a un grupo de los que, habiendo llegado al final de su actividad laboral en esta institución, pronto iniciarán una nueva etapa en sus vidas.

Esto que es una realidad, estoy seguro que cada uno la percibe y siente de forma distinta.  En cada uno de ustedes debe haber una cantidad importante de recuerdos, muchos de los cuales han sido expresados en la entrevista personal que hemos publicado y que todos podrán leer.

Mirando hacia atrás cuando llegaron, cómo llegaron o por qué llegaron, cuánto tenían de preparación o capacitación para lo que venían o querían realizar, seguramente los deja a ustedes con una sensación de valentía propia de la juventud que tenían en esa época.

Al final daba lo mismo:  el factor común que todos tenían era el interés por superarse y salir adelante. 

Para todos, ésta fue una excelente oportunidad de vida.  Creo firmemente que la vida está hecha solamente de oportunidades.  Aquí tenemos un grupo humano que aprovechó las oportunidades que nuestra institutción les brindó y a todos los vemos contentos de lo que pudieron desarrollar.

Muchos de ustedes se capacitaron, formaron familia, completaron estudios y, en cada uno, el esfuerzo diario dio como resultado personas con logros laborales y humanos que los hacen mirar hacia atrás con la vista en alto y con la certeza de que todo eso valió la pena.

El reconocimiento y la gratitud son dos cosas distintas.

En el primer caso, lo que hacemos es registrar el hecho en la memoria pero no, necesariamente, significa gratitud.

En cambio, agradecer está inspirado por un corazón colmado de agradecimientos.

Alguien decía: "el agradecimiento es la memoria del corazón".  esta parte de la familia del Instituto Traumatológico, presente aquí hoy día, les expresa a ustedes un gran sentimiento de gratitud, precisamente por las memorias que dejan en los corazones de los que compartieron con ustedes labores diarias.

La Dirección de este Instituto tiene para ustedes no sólo reconocimiento, sino una gran gratitud que persistirá en el tiempo, estando ustedes presentes o ausentes.

Varios aquí presentes están a mitad de camino de la vida laboral y ven en este grupo un ejemplo a imitar, donde el factor común más importante es la sencillez y el cariño que demostraron a este Instituto.

Dejan marcado el camino para generaciones más jóvenes que, muchas veces, se opacan con altanería y orgullo.  Trabajan sin alegría y con la sensación de ser aves de paso.  A todos ellos ustedes dejan una huella en el camino, digna de recorrer.

Lo desarrollado aquí tuvo un alto precio y creo que ahora se inicia una nueva etapa en que muchos buscarán consechar lo que senbraron en el día a día.

Aunque estén en eso, no se olviden de nuestro Instituto, donde siempre encontrarán espacio para venir a visitar las amistades que aquí dejaron.

Las viejas murallas no hablarán, pero si las vienen a ver en el futuro, de seguro que ustedes conversarán con ellas.

Los esperamos y deseamos que en los días que vienen y en cada cosa que hagan, se recuerden de la oportunidad de vida que este lugar les dio a ustedes.

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