Instituto Traumatológico de Chile

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Mi Otro Yo

Sección Entrevistas

Jefa de Esterilización realizó Certificación CBSPD (EE.UU)

La jefa de Esterilización (de Instrumental Quirúrgico) del Instituto Traumatológico, enfermera Javiera Valenzuela, realizó la Certificación de Distribución y Procesamiento en Esterilización CBSPD (EEUU), entre 2019 y 2020.  Este es un programa de entrenamiento que aplica un examen diseñado para cumplir con los estándares más altos de la industria para la acreditación de personal especializado en este procesoy debido a la Pandemia, ella tuvo que rendir su examen en Chile.

“Esta acreditación permite que el personal que se encuentra involucrado en el proceso de esterilización, posea las competencias necesarias para realizar sus actividades, con el respaldo de un organismo internacional. El Proceso de Esterilización ha avanzado vertiginosamente en las últimas décadas, en los aspectos científicos y tecnológicos, por lo que esta situación requiere que el personal que opera estos servicios este entrenado adecuadamente”, explica.

“Fui nominada por una empresa, entre distintas profesionales que postularon para rendir esta acreditación y decidí asumir este gran desafío con el objetivo de poder alcanzar los estándares más altos de exigencia internacional en el campo que me desempeño y así aportar para que el Instituto esté a la vanguardia de la atención en salud y ofrecer a nuestros pacientes, una atención de la mayor calidad y seguridad posibles”.

Javiera Valenzuela ingresó a nuestro establecimiento en diciembre de2010. Desde julio de 2012 y hasta diciembre de 2015 asumió funciones como Enfermera Encargada de Hospitalización de Varones. Posteriormente, desde enero de 2016 hasta la fecha es la jefa de Esterilización.


Lograr metas y disfrutar el día a día

 

                                 

                                Celebración Día de la Secretaria                                         Celebración Día del Oficial Administrativo

                                       

Orgullosa y agradecida de sus  30 años como funcionaria del Instituto Traumatológico por la posibilidad que esta institución le ha dado de aprender, superarse, perfeccionarse y logar  sus anhelos con trabajo y compromiso por lo que le gusta hacer, Verónica Pino Lasseube acaba de alcanzar una nueva meta: titularse como Administradora Pública.

Confiesa que su hobby es aprender y superarse en conocimientos y tecnología,  por lo que no es coincidencia que durante este período se haya  recibido de podóloga clínica y cada tarde terminada su jornada laboral en el Instituto, actualmente en la Unidad de Abastecimiento, ejerciendo hace 20 años la podología a domicilio trabajo que además de una ayuda económica la  siente como una vocación de servicio que otorga alegría, satisfacción y mejoría a las personas que atiende.

“Las mismas necesidades de la vida y del mundo laboral –dice-, hace que uno se vaya perfeccionando, avanzando, evolucionando con los tiempos. Se me dio la oportunidad de estudiar una carrera profesional  y hoy me siento muy contenta y orgullosa de haberlo logrado con mucho sacrificio y visión de los cambios. Hay que ir adaptándose a las circunstancias, a las metodologías, a los cambios informáticos, a la ciencia, a la modernidad del Estado a todos los avances que se han ido implementando. Yo llegué cuando se usaba la máquina de escribir, se registraba todo en cuadernos en forma manual y ahora todo es computacional y en línea”, recuerda.

Partió como secretaria en la Unidad de Farmacia donde comenzó a perfeccionarse en distintas actividades, a relacionarse y nutrirse del conocimiento que le aportaban sus jefes y compañeros. Agradece especialmente  don Gabriel Kemm “que ha sido un gran pilar un gran apoyo para mí y a tanta gente positiva.  En Farmacia estuve más tiempo, era un trabajo más versátil con pabellón, con la tabla quirúrgica, en distintas áreas, era más entretenido, más bonito como es clínico se aprende más a diferencia de  Abastecimiento que es muy monótono, porque siempre es comprar, comprar y comprar, pero así tiene que ser”.  

¿Próximos desafíos?

“Seguir estudiando, seguir avanzando hasta que termine mi vida laboral, continuar perfeccionándome más y buscando trabajo ahora en el área profesional porque no me voy a quedar como administrativa, tengo que surgir y empezar a buscar trabajo en otros lados si no se puede seguir aquí. Creo que puedo, tengo energía y vitalidad para proponerme nuevas metas y cambios necesarios para mi vida, lo que no pude hacer cuando niña porque entonces era muy difícil acceder a estudios superiores”.

Pero no todo es trabajo y estudio para Verónica, complementa su diario vivir junto a su pareja, a su tranquila y linda familia; haciendo mucha actividad física, practica nado libre, le gusta mucho el teatro, asistir a conciertos, recitales, a la ópera a su gran pasión y a vivir y disfrutar el día a día en calma, motivación que le dejó la muerte de su hermano, “porque con su partida me di cuenta que no sabemos si mañana estaremos”, concluye.


El Universo es algo importante en mi vida

                    

                 

 

El grato ambiente y el compañerismo que encontró Claudio Santis Lara en el Instituto Traumatológico lo sedujeron para quedarse trabajando aquí. Y, aunque vivía y aún vive en Rancagua lleva 15 ininterrumpidos años como funcionario de Rayos y viajando desde su ciudad a Santiago. Fue en el Hospital FUSAT donde le apasionó ver como se revelan las radiografías, aunque era con sistemas análogos en ese tiempo y no digitales como hoy, le pareció  un proceso muy bonito entonces.  

Pero hay una pasión que comparte con su trabajo y que surgió desde muy niño, siendo estudiante: la Astronomía. Pese a que le ha dedicado gran parte de su vida, asegura que nunca pensó en estudiar astronomía. “Es una afición, dice, siempre tuve interés en el tema, también en Geografía e Historia que comenzó porque a mí me gustaba el tema de los Ovnis. Tenía ocho años y escuchaba todas las noches el programa que hacía Patricio Varela en la Radio Portales,  pero me desilusionó porque al final había mucha cosa falsa, mucho montaje”. 

Por la Pandemia no ha podido dedicarse como en tiempos normales lo hacía realizando y participando en actividades presenciales relacionadas con el tema. Viajando a ver los eclipses, atento a la aparición de algún cometa, visitando el Planetario y algunos observatorios aficionados,  como el de Mamalluca en Vicuña, asistiendo a charlas de especialistas en el tema que se anuncian en Internet o buscando textos y/o revistas sobre la materia. En el intertanto, ese tiempo se lo entrega  a sus relojes. “Colecciono relojes hace 20 años. Me gusta la relojería clásica y moderna, y algo se arreglar también”.  

TELESCOPIO LUNAR

“He leído mucho lo relacionado con astronomía en general pero como aficionado. Soy seguidor de  Frank Drake, del chileno Arturo Gómez, descubridor de  la Nebulosa de  Hamburguesa en 1985 del profesor José Maza y de Carl Sagan, un astrónomo famoso divulgador de los años 80. Tengo sus textos Cosmos de la serie de 1981 que los he pillado por ahí en los libros usados y regateando precios. También, de una serial que trajo a Chile en su tiempo Hernán Olguín. Me he dedicado a todo lo que me interesa sobre divulgación científica de astronomía, biología, de las culturas que se interesaron por el cielo, porque tengo un telescopio chico que es más lunar. No tengo grandes herramientas como un telescopio potente o buenas cámaras, pero he cotizado pensando a futuro. Está en mis planes la astrofotografía cuando jubile”.

Está interiorizado de todo lo que se muestra sobre los observatorios de Paranal, del Proyecto Alma de cuantas sondas se han enviado a Marte, del antiguo conocimiento por identificar las constelaciones, de instrumentos antiguos que usaban para ver la latitud basado en el ángulo de las estrellas y de los conocimientos del profesor Maza.

“Universo es algo importante en mi vida” admite y entre sus recuerdos están haber visto 2 eclipses, especialmente  el de Serena el 2019 “que fue espectacular, pero no pude ver el reciente del sur porque estaba nublado”, el cometa McNaught, el 2008 “que se vio hacia el Hemisferio Sur y atravesaba como 2 constelaciones. Me acuerdo que estaba trabajando aquí en el Instituto, en ese tiempo salía a las 5 de la tarde, y como llegué a mi casa cerca de las 8, me subí al techo y lo pude ver sólo una vez porque era muy rápido y cambiaba de posición cada noche grande, era súper brillante. Fue espectacular. Actualmente la contaminación lumínica en Rancagua lamentablemente no permite visualizar estos fenómenos”.

 

Rodrigo Espinosa: Una vida ligada al deporte en patines

                                    

                                                                                                                       

 

Se desempeña en el Instituto desde junio de 2015, en la Unidad de Abastecimiento. Sus principales funciones es ser jefe subrogante, encargado de revisar lo relacionado con las prótesis, el cobro de los post-operatorios, tener contacto directo con los proveedores, bodega, compras, y apoyar en todo lo que sea necesario.

Comenzó practicando fútbol americano alrededor de dos años y medio. ”Desde el 2011 hasta mediados de 2013, en un equipo que se llamaba Húsares de Huechuraba, jugaba en posición ofensiva, tight end (ala cerrada en español) sufrí una lesión que me complicó bastante y con el tiempo lo deje, fue una lesión grande en el manguito rotador. Estuve con kinesiología ya que casi me corte los ligamentos”.

“Actualmente, desde el 2018, estoy practicando hockey patín en línea, que es una adaptación que se hizo del hockey en hielo de Estados Unidos, es muy parecido, incluso la indumentaria deportiva, la que consiste en casco, el stick (palo), los guantes, el disco, los patines y unas canilleras rodilleras y se puede utilizar un pechera pero no es obligatoria. Estoy en un equipo que se llama “Kronos”, de Macul.

Los partidos se componen de dos tiempos de 25 minutos por lado. El ganador es por puntos, igual que en el fútbol, el que hace más goles gana. Son cinco jugadores en cancha por equipo.

Cuando era pequeño, alrededor de los siete años, practicaba patín carrera y uno de esos entrenadores estaba dirigiendo a Kronos, él lo contactó. “Como habíamos sido sus pupilos nos llamó para proponernos que jugáramos mi hermano y yo en el equipo”, según relata.

Por el tema de la Pandemia todo lo que son entrenamientos está suspendido, sin embargo es un deporte que requiere de una buena preparación. “En los entrenamientos te hacen acondicionamiento físico, alrededor de una hora, después es puro patín, práctica de tiro, de frenado, agilizar los movimientos, patinar hacia atrás. Esto lo hacíamos dos veces por semana, viernes y sábado, tres horas por día. Ahora por el tema de las fases sanitarias, están solo realizando acondicionamiento físico en grupos pequeños, pero en un horario en el que no puedo asistir, entre 4 y 6 de la tarde dos veces por semana”.

 

Alejandro Quezada: Amante de las Artes Marciales


Desde enero de 2018 es el kinesiólogo de pacientes hospitalizados en el cuarto piso donde realiza  rehabilitación a los post operados, apoya en el tercer piso cuando hay demasiada demanda y resuelve casos que se pueden generar en Recuperación como pacientes con ventilación mecánica, procedimientos de urgencia, intubaciones y complicaciones que se podrían originar por urgencias respiratorias.

Complementariamente a sus funciones profesionales, hace años práctica artes marciales y puntualmente hoy el F.C.S kali, que significa Filipino Combat Sistem). “Comencé con el aikido alrededor de los 12 años, aún lo entreno pero no con la misma regularidad de antes. En el 2009 un compañero de aikido, quien trajo este sistema a Chile me preguntó si yo lo quería entrenar y  acepté”.

Para Alejandro estudiar esta disciplina depende mucho de la evolución de cada persona que la entrena. Dice que como mínimo son cinco niveles donde se debe practicar cada uno al menos un año que certifica una asociación  compuesta por un consejo de artes marciales filipinas.

“Para dar mi examen de grado tuve que viajar a Estados Unidos donde se realiza una especie de congreso donde te evalúan profesores. Para certificar hay que cumplir etapas de  demostraciones técnicas; algunas sólo, otras con algún compañero, y la última parte es combate. Todo este proceso es para demostrar que uno está preparado, por ejemplo si logro conectar golpes, bloquear y esquivar golpes. Me gradué el 2015 y eso me convirtió en uno de los tres instructores que hay en Chile”.

La práctica de esta arte marcial implica que al menos una vez al año deba viajar al extranjero, a algún seminario donde pueda seguir estudiando con su profesor.“Mi primer viaje fue por cinco días a Florida, en el 2015.También he ido a Argentina, Uruguay, Ecuador, Colombia y Brasil fue el último país al que viajé en el verano de 2020”.

La rama que actualmente práctica es más bien familiar, existe hace muchos años y tiene que ver con la influencia en el sudeste asiático y la línea de su profesor tiene entre 35 y 40 años.

“Una de las cosas que me llama la atención es que es bien dinámica, por ejemplo cuando uno llega a cierto nivel te motiva a entrenar otras cosas, que vayas, aprendas y después mezcles las técnicas. Esto es algo que me apasiona y pienso seguir practicándola”.

 


Mauricio Martínez: Aventurero de las dos ruedas

  

Desde el 2006 es el Prevencionista de Riesgos del Instituto, el primero en cumplir esta función en este establecimiento en el que se ha desempeñado en Recursos Humanos entre 2006 y 2008 y en Servicios Generales entre 2008 y 2016 donde formó la Unidad de Salud Ocupacional y Gestión Ambiental que dirige desde su inicio. 

Admite que el Mountain Bike, es su real pasatiempo pero se considera también amante de las cosas prácticas y así de convencido puede convertirse en electricista, mecánico, ingeniero y psicólogo de la vida. Además toca el Ukelele, le gusta la fotografía, el Bodybuilding, el Offroad 4x4, la Astronomía y la Astrofotografía, pero por sobre todo: la bicicleta,

“Me subí a la bicicleta cuando tenía como 8 o 9 años, bastante viejo se podría considerar ahora porque en esos tiempos no todos podían acceder a una bicicleta. La mía, que realmente era la de mi mamá, me apaño en mis aventuras. Aunque soñé toda mi infancia con una Bicicross Oxford, en ese entonces algo parecido tenía un precio de 10 mil pesos, algo impensable para mí, pero en fin. La bici de mi mama fue la que me impulsó, hice con ella cosas muy locas. Era una bicicleta CIC de paseo, de esas con parrilla atrás, con tapabarro, donde ponías un envase de yogurt para que sonara como moto. Después de saltar todas las cunetas del barrio terminó por partirse por la mitad… años después, mi vieja me regalo mi primera MTB”.

Confiesa que ha vivido muchas aventuras sobre las dos ruedas, pero también muchos accidentes, sobretodo hoy, ya que la práctica del MTB en el cerro es peligrosa, pero también adictiva y complaciente.

“Mi accidente más grave fue el 2018, tras aterrizar de cabeza en un salto sobre unas rocas, y a pesar de perder la conciencia por un rato, y sin tener como regresar, me monte en la bicicleta y volví a la casa… ni siquiera me acuerdo como lo logre, solo me acuerdo que hable por teléfono con mi señora y un amigo “Aló, tuve un accidente, me voy a la casa”… y otras cosas incoherentes que después me dijeron que hablaba… para mí esto es pan de cada día”.

Toda esta vivencia le motivó a formar el primer Club deportivo de MTB de la Comuna de Puente Alto, ha sido invitado a cuanto proyecto nuevo de la Municipalidad para temas de bicicletas. Se ha especializado en armarlas y desarmarlas por completo como a él le gustan  por eso no las compra y además tiene un canal de YouTube donde sube tips y videos.

                                          

Atronomía y Astrofotografía 

Una de sus pasiones más reciente es la Astronomía, “observar las estrellas todas las noches es hipnotizante sobre todo en San José de Maipo, es impresionante la belleza del firmamento”.

Su primer telescopio lo adquirió a los 37 años, pero el primer aparato que uso para ver un evento astronómico fue algo tan simple como una caja de cartón con algunos cortes para ver el eclipse de 1994. “Posteriormente, fui aprendiendo de forma autodidacta y  actualmente tengo un telescopio profesional, es el cuarto que pasa por mis manos y creo que no será el último”, asegura.

Finalmente se refiere a su nuevo hobby. “Actualmente estoy incursionando en el mundo de la Astrofotografía, cosa bastante complicada, ya que primero hay que aprender a sacar buenas fotos de día… es complejo, pero no imposible”.

 

Osvaldo Tello: “La fotografía es una pasión más que un pasatiempo”.



Lleva seis en el Instituto, desde mayo de 2014, Osvaldo Tello es el Trabajador Social encargado de la atención social de nuestros pacientes, sus principales funciones van desde la orientación, temas previsionales, de pensión, trámites en Fonasa, postulación a credencial de discapacidad, aspectos socio-familiares, y resolver las diferentes problemáticas que se pueden presentar.

Confiesa que además de su trabajo  le gusta la fotografía  y que más que un pasatiempo es una pasión que comenzó a temprana edad. “Esto nace de muy niño, no sé cuántos años habré tenido, unos nueve o diez años, tal vez menos, cuenta.  Mi padre me regalo una cámara fotográfica, que todavía las venden, unas que se llaman Diana, son unas cámaras plásticas bien simples con unos rollos grandes, con esas empecé de pequeño a tomar fotografías. Después fui juntando plata y me fui comprando una mejor y así sucesivamente”.   

Hubo un momento en que la dejó de lado, cuando comenzó lo digital, por lo que realizó diversos cursos para dedicarse exclusivamente a ello.

“Lo análogo tiene su romanticismo sobre todo en la parte del revelado de fotos. Pero ahora sólo me dedico a lo digital, que se basa principalmente en programas computacionales y te ofrece otro tipo de herramientas. He realizado varios cursos, uno que hice en la Universidad de Buenos Aires, una diplomatura  en fotografía social, como ellos le llaman;  otro  en la Facultad de Artes de la Universidad Católica y el último de fotografía contemplativa fue durante la cuarentena ”.

 “Principalmente me gustan las fotografías urbanas, de movilizaciones sociales, otras podría decirse que son patrimoniales como las que he tomado en mis visitas al norte de algunas ruinas, cementerios abandonados, etc”.

Confiesa que su pasión por la fotografía es tan grande que si hubiese tenido la posibilidad de estudiarla en su juventud lo habría hecho y que hoy su sueño es dedicarse en algún momento exclusivamente a la fotografía  “probablemente después de la jubilación”, anuncia.

                            

 

                           

 



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